A mi hijo no lo pone el entrenador

Microaprendizaje / Tiempo de lectura: 3 minutos

A mi hijo no lo pone el entrenador

“A mi hijo no lo pone el entrenador !”

 

Es un hecho que la distribución del tiempo y del protagonismo de cada jugador en un equipo federado, no es el mismo para todos.

 

Esta difícil situación es muy habitual en la mayoría de deportes amateur, aunque hay excepciones. Un reflejo quizá del deporte profesional y de la sociedad misma, donde el rendimiento es el factor más valorado y los resultados la óptica desde la cual se explica el éxito o el fracaso.

 

Son habituales pensamientos del tipo “Si ganamos es porque lo hemos hecho bien“, … si perdemos “es porque somos muy malos y hemos jugado fatal“.  Se intuye de estas afirmaciones tajantes, que las victorias tapan muchos defectos y que hay derrotas muy honrosas donde se ha jugado bien.

 

Los entrenadores por el motivo que sea, equivocados, malintencionados o no, reparten tiempos y protagonismo en los partidos a determinados jugadores. Esto es así, y padres y jugadores deben saber lidiar con estas situaciones complicadas con la debida solvencia. Para ello, hay que estar preparados.

 

Quizá relativizando el problema, hay quien lo solventa cambiando de equipo, “si no le entras por el ojo al entrenador, mejor cambia de sitio …, si no estás bien integrado en el equipo casi que también“. Por el motivo que sea, hay equipos donde se cae de pie y en otros simplemente no encontramos nuestro sitio, es lo que tienen las diferentes dinámicas de grupos.

 

En edades formativas, en escuelas deportivas, se hace complicado para padres aceptar porque si todos pagan y entrenan por igual, porque se les clasifica en función del rendimiento si permitirles participar por igual y desarrollar sus habilidades.

 

Por eso, nosotros pensamos que está bien tolerar estas situaciones dentro de un equipo como parte del deporte y que ayuda a superarlas, ya que forma nuestro carácter resiliente en la vida en general, pero tampoco hay porque pasarlo mal habiendo decenas de equipos en tu ciudad.

 

Así que nuestro primer consejo; es implícate en tus proyectos y equipos, tolera estar en el banquillo siempre y cuando no se te falte al respeto, pero si ves que no hay feelling mejor empieza a buscar otra oportunidad, quizá sea la tuya !

 

 

Por tanto, aunque en el plano individual no estemos en una dinámica positiva, lo que prima es el grupo y por tanto hay que respetar las decisiones del entrenador, siempre y cuando como decimos sean respetuosas y no menoscaben la autoestima de los niños.

 

Siempre podemos sacar lecciones valiosas para la vida, como el respeto a los demás, la gestión de nuestro propio ego, el trabajo en equipo, la cultura del esfuerzo, etc.

 

 

Autora: Estrella Herranz

Por Estrella Herranz. Madre de niños que practican deporte y juegan en equipos. Licenciada en Psicología. Licenciada en Psicología del Trabajo UCM. Máster en Gestión y Planificación de Recursos Humanos y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales. Profesora y tutora en el Máster Superior e Intermedio en Prevención de Riesgos Laborales en distintas organizaciones y colegios oficiales.

 

 

 

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